Filosofía en Danza

Vivir Bien – Buen Vivir

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La cultura de la vida

“Todos los pueblos ancestrales en su cosmovisión, contemplan aspectos comunes sobre el Vivir Bien que se puede comprender también como la vida en plenitud. Vivir bien es vivir en armonía y en equilibrio, en armonía con los ciclos de la Madre Tierra, del Padre Cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia.”

Fernando Huanacuni Mamani

No es un relato, lo hemos visto, vivido y sufrido. A lo largo de muchos viajes hemos apreciado como el problema de la falta de cuidado de la vida se replica y se profundiza por Oriente y Occidente. Son las personas, son los pueblos, son las culturas e historias de vida sometidas, son los ríos maltratados en la India, en América o Europa, es el aire de las ciudades, la contaminación del campo, es la explotación de los recursos naturales y la explotación del hombre por el hombre. Todo nos habla de un afán de progreso sin respetar la vida. Frente a esta imponente crisis global toma relevancia las enseñanzas de los pueblos originarios, vivir bien y convivir bien, respetando la vida en todas sus manifestaciones.  Pedimos permiso a los ancestros para compartir algunas de sus enseñanzas.

Vivir Bien/Buen Vivir

Los pueblos originarios plantean una forma de convivencia con el propósito de cuidar el equilibrio y la armonía que constituyen la vida. Proponen espacios para la expresión tanto de lo material como de lo mental, lo emocional y lo espiritual, a partir de la identidad; en un contexto no solamente individual antropocéntrico, sino comunitario, que integra todas las formas de existencia como parte de la comunidad.

Vivir Bien/Buen vivir es la sabiduría ancestral, está ligado a saber convivir, en armonía con uno mismo, con la pareja, con la familia, con la comunidad, con los ancestros, con la Madre Tierra y el Padre Cosmos, y estas armonías se expresan a través del cuidado y del respeto. Cuidado no porque son ajenos, sino porque somos nosotros mismos. Cuando se quiebra el equilibrio del ser humano con la Madre Tierra surge la violencia, por lo tanto, la paz no es algo que pueda esperarse.

Vivir Bien/Buen Vivir no es un concepto o una definición, es un paradigma. Tiene implicación en las estructuras económica, educativa, jurídica, en la salud y esencialmente en las premisas espirituales que sustentan una sociedad.

Vivir Bien/Buen Vivir implica una cosmovisión más profunda y trascendente, no es antropocéntrica. El hombre no es el centro ni el rey de la creación. Sin jerarquías, ni razas superiores ni esclavos de cualquier dominación. Podemos entenderla en otros términos como visión cósmica, cosmobiovisión, cosmoconciencia, cosmosentimiento o cosmovivencia.

El valor principal es la vida, no el dinero, ni las propiedades ni las posesiones; por tanto, toda estructura organizativa comunitaria, jurídica, política, económica y educativa tiene el propósito de cuidar la vida.

El reconocimiento de los valores propuestos, el idioma, tradiciones, costumbres y símbolos, juntos a otros rasgos y características propias de cada comunidad que constituyen, permiten la identidad cultural y el sentimiento de pertenencia.

La descolonización es el proceso opuesto a la invasión, a la explotación y a la sumisión impuesta desde el eurocentrismo. Implica desarmar las estructuras coloniales y neocoloniales de desigualdad y de discriminación. Los procesos coloniales que perduran vigentes, aunque renueven sus estructuras, no respetan el principio de autodeterminación de los pueblos.

El paradigma ancestral de los pueblos originarios es:

  • Comunitario, no individual ni colectivista.
  • Toda forma de existencia en la comunidad es importante. No es antropocéntrica.
  • El horizonte es el Vivir Bien/Buen vivir. No el bienestar del ser humano.
  • Visión multidimensional e integrada de la vida.
  • No hay separación entre lo material y lo espiritual.
  • La espiritualidad es cósmico-telúrica, no es monoteísta ni atea.
  • Establece relaciones de equilibrio y armonía, no jerárquicas ni competitivas.
  • Autoridad como servicio, no como símbolo de status.
  • El poder reside en la comunidad. No está centralizado en el estado.
  • La administración es rotativa, no hay necesidad de luchar por ello.
  • El consenso es comunitario guiado por el consejo de ancianos.
  • Se reverencia a los ancianos, no se exalta ni idolatra a la juventud.
  • Los juicios están orientados a dar lecciones, no al aislamiento o castigo.
  • El sistema es comunitario, no capitalista ni comunista.
  • La identidad es como nación, no como estado.
  • Matriz en base a la paridad y diversidad.
  • Concepción circular y cíclica de la historia. No lineal ascendente.
  • La muerte es solo una transición. Los muertos están presentes. La muerte no es la cesación de todo.

Esta sabiduría es compartida por los pueblos originarios de Abya Yala (América según occidente) como los  Dené, Navajo, Lakota, Choktaw, Maya, Azteka, Kunas, Embera, Gnobe Bougle, Nonualcas, Arhuacos, Cayambes, Chancas, Tobas, Quechuas, Mapuches, Huarpes, Araucanos, Guaraníes, hermanos afrodescendientes, Chiquitanos, Tsimanes, Ayoreos, Aymaras, entre tantos más, y por pueblos de otros continentes como los Inuits, Druidas, pueblos hermanos de China, Corea, Tailandia, Japón y de otros pueblos que guardan la tradición ancestral.

La filosofía, políticas, estrategias y experiencias de los pueblos ancestrales lo tomamos del libro: Vivir Bien, Buen Vivir. Escrito por Fernando Huanacuni Mamani, en el año 5525 del calendario Andino Amazónico, 40025 del calendario Ancestral. Impreso por el Instituto Internacional de Integración. La Paz. Bolivia.

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